martes 2 de febrero de 2010

nada

Prefiero que se queden con mi espalda, que me dejen los ojos, que se alejen de mi pecho, que allí siento, que aquí observo, que los brazos están de más; si puedo sentir con la boca y cubrirme con los dientes, mirá, hasta les regalo mis pies, que para andar tengo la mente y las alas, que no las pueden ver, son para ellos estáticamente invisibles.
Guardaditos en el cajón, el ataúd navideño a donde se arrojan leñas tristes en ninguna ciudad de la zona, abandónenlos ahí, prometo no ir a buscarlos, doy mi palabra: me conservaré inmóvil, sin pensar siquiera en mi condición de ser sujeta a la extravagancia.
Soy ajena al dolor, a la forma, a lo concreto del hurto, quiero que sea ahora, debo leer en paz, reconciliarme con mis restos, mis átomos náufragos.

martes 19 de enero de 2010

Tiempo y forma

Ese precipicio lindo
por el que bailo sin cuidado
esas esquinas de sangre
con oscuras escondidas
esa pileta vacía
donde me tiro de cabeza
sin saber nadar
como ruletas y ensaladas
esos momentos sin aire
de contracciones cardiológicas
y palidez visual
voy donde no hay nadie
me dibujo en la mesa
y no en el papel
no soy diferente
sólo sé jugar
y también sufrir
porque me gusta
porque extrañamente
me encanta
desnudarme en otoño
y esperar a que venga
que me descubra
el inocente fresquito
luego me mire fijamente
me castigue
y me vuelva a vestir.

sábado 9 de enero de 2010

Constipación de amor (By Compi)

Horóspoco (By Bic)

sábado 19 de diciembre de 2009

Radio Taxi

.

El taxista estaba ebrio
pretendía llevarla
rápidamente a su hogar
tachero con sed
golpeaba las rejas
y le gritaba que salga
que en su defecto
pagaría el viaje
cual protocolo común
Ella estaba asustada
sin pensar con claridad
un poco le gustaba
la tristeza inmensa
deshaciéndose en su frente
lágrima ajena
amarilla y negra
revolcándose en su noche
sin apenas palparla
pero con la posibilidad
de hacerle el amor
La luna caminaba
y ella no decidía
el señor se aviolentaba
el motor apagado
el reloj encendido
que la bajada
que la subida
que la puerta todavía
no se abría
Pobre mujer
enfrentándose a la vida
tan tarde
tan temprano
cara a cara
con la noche
y cara a cara
con el día

miércoles 25 de noviembre de 2009

Sobre aves y estrellas

Para mirar a un pájaro no se necesita sólo apuntar al cielo. No es como mirar las estrellas. Ustedes pueden sentarse por la noche, en un descampado solista, donde las luces no encierran la visión y la delicadeza, acomodarse junto al suelo (con la ayuda de almohadones de colores y elitistas) solos o acompañados, abrir los ojos y deleitarse con el maravilloso mundo de las luces inamovibles ubicadas a millones de kilómetros de distancia, en donde se obvia el espacio imperceptible y la ambigua existencia de la luna.
Es fácil, claro, pero aquí la cuestión es diferente. Observar las aves no tiene esa esencia navideña y no pertenece a lo que designaré acto pasivo de vigilancia.
Supongamos, entonces, que estamos en la Cordillera de los Andes, frente a un Ciprés. El árbol mide alrededor de 20 m de altura y en una de sus ramas se posa un Huet-Huet Castaño. Lo detectamos, porque estamos atentos y se nos revela energía pura gracias al uso de la intuición.
Para nuestra suerte, no está tan arriba, si subiéramos una escalera relativamente mediana podríamos conversar frente a frente con él. Pero sabemos que no debemos ir en busca de nada, el tiempo es trascendental aquí y ahora pues el pájaro es libre de irse cuando su alma se lo indique, no así con las estrellas, que deberán esperarnos obligatoriamente hasta el amanecer.
Es menester señalar el silencio como instrumento elemental para la concreción de nuestra experiencia, dado que tratándose de un ser vivo, la presencia de otro muy próximo (objetivamente, en la realidad de hoy) no es un antecedente poco importante.
Nosotros no somos estudiantes de aves, nunca participamos de algún concurso e incluso tampoco las amamos. Pero nos dan curiosidad, y deseamos observarlas como se dejan observar las estrellas.
El Huet-Huet sabe que nos encontramos allí, pero conjetura que estamos ocupándonos de nuestras cosas y cree adivinar que pensamos en otro ente más interesante que él mismo, como serobjeto de atracción.
Tenemos a nuestro favor un par de binoculares. Tomamos uno y lentamente lo dirigimos hacia el susodicho. Al cabo de unos segundos, lo sentimos inquietarse.
Nadie ve la invasión como algo positivo. Nosotros queremos invadirte y que nos invadas, mi querido Huet-Huet.
Sin embargo, no se comparten los mundos tan sencillamente. Sobre todo en dos especies tan diferentes, tanto cualitativa como cuantitativamente.
En fin, gracias a los marcianos artefactos, estamos muy cerca del ave. Distinguimos su cuello y su dorso de un negruzco apizarrado. Su postura rígida, difícil, pero ¡qué elegante es nuestro Castaño!
Impensadamente, un descuido de la naturaleza logra que uno de nosotros prorrumpa un estornudo. El Huet Huet se apabulla y sale volando hacia otra rama mucho más arriba.
Se nos rompe un pedazo de algo, discriminamos mentalmente al que estornudó, negando la posibilidad de que podría haber sido cualquiera de nosotros.
Ya es tarde y nos pellizca el hambre. Un muchacho amable nos invita a comer a su casa.
- ¿Qué comemos?-
- Pollo- dice uno.
- Yo preferiría que no- agrega otro.
- Está bien, pidamos una pizza, va a venir volando- comenta un tercero.
- Mejor vayamos a comer a algún lugar- propone el gordito.
- Ok- concedo yo.


He de considerar que estas experiencias tan humanas no deben olvidarse jamás. Así como respetamos el mutismo de las estrellas y nos cultivamos a fin de silenciamos de igual manera, para contemplar el vuelo, tal vez tengamos que esforzarnos y aprender a volar.

lunes 9 de noviembre de 2009

Calambre

Escribo con el pie acalambrado, abandonado en una realidad paralela. Mi cabo humano huyó del cuerpo hace instantes. El dolor es tan físico, punzante, insoportable. Insoportable es un concepto que incluye temporalidad, la insoportabilidad no se daría si algo no fuera constante. Y esto persiste, insiste, exhorta, rompe las pelotas.
Me muevo, lo muevo, aumenta, el grito, la gloria del dolor que vomita cataratas de sangre invisible, enfermeros me embuten cien agujas en la extremidad aventurera, se vuelve colador de capeletinis indiscriminados. Heroína del calambre, puntitos de odisea pedicurosa.
Ay!
¿Cuánto falta!?
¿Cuánto dura un calambre?
El espasmo acaba cuando el dolor cesa. Porque de eso se trata, de dolor insoportable.
Está volviendo en sí. ¡Muere su disfraz!
¿Dónde te fuiste pequeño? ¿Dónde estabas y en la pierna de qué ser?
Ya casi te tengo, tres segundos y la espera termina y te doy besos en la boca, mi pie guerrero, héroe fastuoso.
.
Regresó. Es insoportablemente mío otra vez.

jueves 15 de octubre de 2009

Beso

Contra la pared, en la cima de la vereda, con agua y telgopor, sus manos en la, su cintura, el niño cáscara de banana tiene todo el estilo para besar y besa, cómo besa el niño olor a naranja vencida, como si fuera la última vez que usara su boca diciendo tanto, ella lo besa enamorada, enamorada de verdad, pinceladas que parecieran nunca morir, brillan los brazos del niño cáscara y hace frío porque es de noche y él debe irse a trabajar mientras ella sólo pasaba por ahí sabiendo que habría un momento de besonoche para reconfortar su angustia porfiada, un abrazo puro de niño cáscara, cuántas, pero cuántas ganas tenía esa mujernoche de recibir alguna lengua limpia de niño cáscara, hasta que nace el ciclón y se olvida el deseo, destellan burbujas de lluvia en sus bocas, mitad nieve, mitad algodón, con pedacitos de día frustrado y gotitas de victoria turquesa, suena Carla Bruni y los recién salidos de un cuento se ponen a bailar, esbozando movimientos tímidos, simulando ser perros de la calle, con sed de saliva blanca y aroma a rocío huérfano, sus ojos totalmente cerrados, mirándose, dando vueltas sobre la primavera y asesinando la basura que cae del cielo. Más tarde, el niño sube al carruaje y lo acompaña un gustito a cena cara de restaurante francés.

viernes 9 de octubre de 2009

Trailer

http://www.youtube.com/watch?v=i1LjwDYVu8I

lunes 7 de septiembre de 2009

diálogos no platónicos

- No te parece que es muy grande esa campera para vos?

- No te parece que es muy chica tu cabeza para este mundo?