Escalda la pava
la sangre del té
con las flores en la boca
la tierra seca en el oído
de a poco se va arruinando
este airecito de ajedrez
luz y silencio
la pena que tiembla
la fruta que cae
y por allá cerca
el árbol se pone verde.
miércoles, 16 de junio de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
sueño: Feria
Estamos haciendo la cola para entrar a la Feria del Libro de Emociones. Un vendedor ambulante con rastas nos ofrece praliné, pero nadie accede a comprarlo.
Cuando llegamos nos dan un librillo y nos dicen que antes de entrar, debemos leerlo en un rincón, se llama Manual Fundamental.
Somos seis personas y nos disponemos en ronda cerca de la entrada.
Curiosos, vemos la feria desde nuestro lugar, hay mucha gente con libros y globos. En una esquina está Mariela Asensio leyendo un libro de poemas de Idea Vilariño.
Hablamos entre nosotros, tenemos muchas ganas de entrar, Sachi insiste en que me apure a leer. Comprendo que soy la encargada de comunicar el contenido del Manual pero antes me detengo en la gráfica de la tapa y la comento: Hay una foto gigante que consiste en muchas personas intentando entrar al mar con bicicletas. Luego la enseño.
El primer ítem dice algo así como
1.- Lo que es difícil puede resultar más difícil aún
Yo estoy fascinada, con una excitación difícil de definir.
Aparece Michelle e interrumpe nuestra lectura.
- Chicos, alguno de ustedes me había encargado pipo? Se los traje.
Nos levantamos todos y el manual queda en el piso.
Luego escucho un timbre, como si fuera el de recreo.
Cuando llegamos nos dan un librillo y nos dicen que antes de entrar, debemos leerlo en un rincón, se llama Manual Fundamental.
Somos seis personas y nos disponemos en ronda cerca de la entrada.
Curiosos, vemos la feria desde nuestro lugar, hay mucha gente con libros y globos. En una esquina está Mariela Asensio leyendo un libro de poemas de Idea Vilariño.
Hablamos entre nosotros, tenemos muchas ganas de entrar, Sachi insiste en que me apure a leer. Comprendo que soy la encargada de comunicar el contenido del Manual pero antes me detengo en la gráfica de la tapa y la comento: Hay una foto gigante que consiste en muchas personas intentando entrar al mar con bicicletas. Luego la enseño.
El primer ítem dice algo así como
1.- Lo que es difícil puede resultar más difícil aún
Yo estoy fascinada, con una excitación difícil de definir.
Aparece Michelle e interrumpe nuestra lectura.
- Chicos, alguno de ustedes me había encargado pipo? Se los traje.
Nos levantamos todos y el manual queda en el piso.
Luego escucho un timbre, como si fuera el de recreo.
lunes, 26 de abril de 2010
En el marco del dolor
Renata Nani, correctora del diario “La verdad”, explotada, cansada. Llega a su casa ubicada en el barrio Paternal de la ciudad de Buenos Aires, se prepara una taza de café, capuchina, y se sienta en el sillón amarillo junto a su notebook. Se dispone a escribir en su blog, renatadicelaverdad.blogspot.com, que para su sorpresa, cuenta con 260 seguidores.
Su gato Emir le hace compañía, comienza.
Hoy voy a hablarles del dolor, esa pequeña peste bubónica que nos somete a una miseria sensorial, una cascada de mierda
Cuando una persona de verdad está triste, se encuentra encerrada en una habitación con poca luz y escaso aire, sin hambre y con una herida de bala en el estómago que se alimenta con lamentos tiernos.
Cuando estamos evidentemente tristes, no hace falta acudir a ningún recuerdo asfixiante para llorar. Tampoco es necesario escuchar música oscura. El llanto verdadero, es aquel estimulado por el alma, que aparece sin límites con ayuda de sonidos jamás imaginados.
Caemos continuamente, junto a la fiel idea de que tal vez algún abrazo pueda sostenernos. La gravedad ha modificado sus propósitos, sólo para nosotros.
El pelo, las orejas, cada parte que parecía ser pluma es ahora tonelada que favorece el derretimiento.
Nos refugiamos en libros, cuyas páginas resultan estar en blanco y escuchamos música, pero se anteponen los gritos de nuestro corazón que se desangra sin escrúpulos.
Nos tranquilizamos, “al menos es puro, nuestro dolor” pero estamos tan lejos de la pureza, tan apartados de inocencias y simplicidades. Claro, es ésta, la parte más difícil de aceptar. Somos culpables de tanto deterioro.
No es que esté triste hoy, pero tengo la sospecha de que cuando nos encontramos bajo el control absoluto de la angustia, todas aquellas cosas que alguna vez nos interesaron se mueren, junto a nuestro espíritu, en la cama.
Desmayados allí, exterminados por penas asesinas y con la culpa de encontrar trillados nuestros síntomas, lo bueno de este tipo de padecimiento es que una vez que se sale, ya nada vuelve a ser tan feo.
Su gato Emir le hace compañía, comienza.
Hoy voy a hablarles del dolor, esa pequeña peste bubónica que nos somete a una miseria sensorial, una cascada de mierda
Cuando una persona de verdad está triste, se encuentra encerrada en una habitación con poca luz y escaso aire, sin hambre y con una herida de bala en el estómago que se alimenta con lamentos tiernos.
Cuando estamos evidentemente tristes, no hace falta acudir a ningún recuerdo asfixiante para llorar. Tampoco es necesario escuchar música oscura. El llanto verdadero, es aquel estimulado por el alma, que aparece sin límites con ayuda de sonidos jamás imaginados.
Caemos continuamente, junto a la fiel idea de que tal vez algún abrazo pueda sostenernos. La gravedad ha modificado sus propósitos, sólo para nosotros.
El pelo, las orejas, cada parte que parecía ser pluma es ahora tonelada que favorece el derretimiento.
Nos refugiamos en libros, cuyas páginas resultan estar en blanco y escuchamos música, pero se anteponen los gritos de nuestro corazón que se desangra sin escrúpulos.
Nos tranquilizamos, “al menos es puro, nuestro dolor” pero estamos tan lejos de la pureza, tan apartados de inocencias y simplicidades. Claro, es ésta, la parte más difícil de aceptar. Somos culpables de tanto deterioro.
No es que esté triste hoy, pero tengo la sospecha de que cuando nos encontramos bajo el control absoluto de la angustia, todas aquellas cosas que alguna vez nos interesaron se mueren, junto a nuestro espíritu, en la cama.
Desmayados allí, exterminados por penas asesinas y con la culpa de encontrar trillados nuestros síntomas, lo bueno de este tipo de padecimiento es que una vez que se sale, ya nada vuelve a ser tan feo.
miércoles, 21 de abril de 2010
Sueño: Laberinto
Domingo 21 de febrero (debo anotar el día que amanezco o la noche anterior?)
Esta vez estaba con un niño, Juanito el Cantor, en un laberinto de pasto.
Las paredes verdes eran altas, al principio no me preocupaba, puesto que estaba segura de que llegaríamos a la salida. No estábamos en mi país, no sé qué lugar raro era aquel. Tal vez (amalaya) Europa.
En un momento observamos una cola de animal color rosa. Juanito me hace “sh” con el dedo, me recorre una sensación divertida. El animal que veíamos a metros nuestro era La Pantera Rosa. Ella camina sin dudar, sabe, claramente, el recorrido. Decidimos seguirla, pero empieza a caminar más rápido y la perdemos. No recuerdo si salimos o no, me desperté pensando en La Celestina.
Esta vez estaba con un niño, Juanito el Cantor, en un laberinto de pasto.
Las paredes verdes eran altas, al principio no me preocupaba, puesto que estaba segura de que llegaríamos a la salida. No estábamos en mi país, no sé qué lugar raro era aquel. Tal vez (amalaya) Europa.
En un momento observamos una cola de animal color rosa. Juanito me hace “sh” con el dedo, me recorre una sensación divertida. El animal que veíamos a metros nuestro era La Pantera Rosa. Ella camina sin dudar, sabe, claramente, el recorrido. Decidimos seguirla, pero empieza a caminar más rápido y la perdemos. No recuerdo si salimos o no, me desperté pensando en La Celestina.
lunes, 12 de abril de 2010
¿Par o impar?
Amiguitos y amiguitas, este posteo es para una encuesta que estaremos haciendo en en el mes que transcurre. Una especie de investigación surrealista. La pregunta es la siguiente:
Si los números fueran personas, ¿de quién serías amigo? ¿De los pares o de los impares?
La respuesta determinará también tu identidad numérica.
Hemos elaborado teorías sobre estos dos géneros muy fantásticas.
En cada sociedad, hay miembros pares e impares. La procreación de los números pares, puede repercutir en la de los impares, así como el buen humor, la inteligencia y las tendencias y costumbres. Todo número de la suerte tiene su por qué.
La idea es descubrir EN QUÉ GRUPO HAY MÁS MIEMBROS, así que si querés hacer más encuestas por tu lado, estás invitado.
Podés argumentar, explicar tus hipótesis al respecto e incluso debatir la posiblidad de una unificación numérica.
Mi respuesta: IMPAR.
Si los números fueran personas, ¿de quién serías amigo? ¿De los pares o de los impares?
La respuesta determinará también tu identidad numérica.
Hemos elaborado teorías sobre estos dos géneros muy fantásticas.
En cada sociedad, hay miembros pares e impares. La procreación de los números pares, puede repercutir en la de los impares, así como el buen humor, la inteligencia y las tendencias y costumbres. Todo número de la suerte tiene su por qué.
La idea es descubrir EN QUÉ GRUPO HAY MÁS MIEMBROS, así que si querés hacer más encuestas por tu lado, estás invitado.
Podés argumentar, explicar tus hipótesis al respecto e incluso debatir la posiblidad de una unificación numérica.
Mi respuesta: IMPAR.
viernes, 5 de marzo de 2010
Duerme
.
A media noche, la luna se encuentra incolora y las nubes descienden. El señor ronca, el perro no, el perro finge, la señora sonríe, también finge; los grillos silban, el frío acaricia, los mosquitos masturban, la obscuridad embellece, el aire reposa, los párpados sueñan, las almas se liberan, las canciones se duermen, las fotos se menean, los besos se embalsaman, los libros tienen sexo*, el océano baila tango, los juguetes lloran, las fragancias se evaporan, la sangre se aburre, los pájaros hacen pis, el insomnio come dentífrico, los gatos van al teatro, la noche compra un bastón y la jovencita por fin calla, y muere.
*
Rayuela y el cantar del Mio Cid
La Biblia y Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones.
Las puertas de la percepción y Laurousse ilustrado francés – español
Cumbres borrascosas y Gotán
El Quijote y el Aleph
El lobo estepario y Operación Masacre
El príncipe y la guía T
A media noche, la luna se encuentra incolora y las nubes descienden. El señor ronca, el perro no, el perro finge, la señora sonríe, también finge; los grillos silban, el frío acaricia, los mosquitos masturban, la obscuridad embellece, el aire reposa, los párpados sueñan, las almas se liberan, las canciones se duermen, las fotos se menean, los besos se embalsaman, los libros tienen sexo*, el océano baila tango, los juguetes lloran, las fragancias se evaporan, la sangre se aburre, los pájaros hacen pis, el insomnio come dentífrico, los gatos van al teatro, la noche compra un bastón y la jovencita por fin calla, y muere.
*
Rayuela y el cantar del Mio Cid
La Biblia y Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones.
Las puertas de la percepción y Laurousse ilustrado francés – español
Cumbres borrascosas y Gotán
El Quijote y el Aleph
El lobo estepario y Operación Masacre
El príncipe y la guía T
miércoles, 3 de marzo de 2010
Ducha
Caen las gotas con jabón mientras conversa con alguien que no sabe dar consejos (y que tampoco está) Se automoja, le sale moco, está desnuda, pero desnuda en serio, ve sus tetas empapadas en lágrimas y siente pena, porque ellas no tienen la culpa, y se bañan en frustración, se envenenan sin querer queriendo.
Va a arrancarse despacito cada vértebra hasta terminar desecha, piel mal cosechada y descocida será ahora el refugio de sus penas. Riega la piel, lluviecita.
No sé cuándo esta mujer va a salir del río, pero me gustaría presenciarlo.
Va a arrancarse despacito cada vértebra hasta terminar desecha, piel mal cosechada y descocida será ahora el refugio de sus penas. Riega la piel, lluviecita.
No sé cuándo esta mujer va a salir del río, pero me gustaría presenciarlo.
domingo, 21 de febrero de 2010
VG
.
Hace unos días murió mi primera profesora de teatro. Ella era muy joven y la noticia me provocó una sensación rara.
A mi no me gustaban los títeres, y ella lo sabía.
Tenía lunares en la cara y eso me resultaba cálido.
Era negra y celeste.
Me enseñó a improvisar y a no tener miedo a la exhibición.
Son pocas las cosas hermosas que nos enseñan a los diez años. Porque es muy fácil instruir a esa edad, donde todo nos resulta nuevo y se aprende rápido, pero esto fue diferente. Como sembrar caminitos.
Ella fue mi comienzo y mi puente de experimentación, mi polvito de autodescubrimiento.
Gracias a ella todavía me gustan los martes.
Una vez, en su clase, vi a una monja asomándose por la ventana y me asusté. Ella no entendía por qué, pero eso no me importa hoy. Me llevó a un rincón y me dijo que debía superarlo, que el miedo era “tan natural, como innecesario y controlable”.
Otra vez, me escabullí por unos pasillos antiguos y la vi llorar. Quise abrazarla, pero subestimé mi Consuelo y me volví en silencio. Fue algo así como el comienzo de su partida.
¿Tenía miedo, mi gran profesora, ese día? Confío en que supo controlarlo.
Ese año compartido, sumado a estas conversaciones casi minúsculas, hacen que te recuerde brillante y valiente. Estoy segura de que con esos colores también partiste.
Creo que no estoy triste, sólo es raro que sucedan estas cosas un poco injustas.
Reflexiono, quizá mañana tampoco esté quien me enseñó a escribir.
Así de importante fuiste.
Hace unos días murió mi primera profesora de teatro. Ella era muy joven y la noticia me provocó una sensación rara.
A mi no me gustaban los títeres, y ella lo sabía.
Tenía lunares en la cara y eso me resultaba cálido.
Era negra y celeste.
Me enseñó a improvisar y a no tener miedo a la exhibición.
Son pocas las cosas hermosas que nos enseñan a los diez años. Porque es muy fácil instruir a esa edad, donde todo nos resulta nuevo y se aprende rápido, pero esto fue diferente. Como sembrar caminitos.
Ella fue mi comienzo y mi puente de experimentación, mi polvito de autodescubrimiento.
Gracias a ella todavía me gustan los martes.
Una vez, en su clase, vi a una monja asomándose por la ventana y me asusté. Ella no entendía por qué, pero eso no me importa hoy. Me llevó a un rincón y me dijo que debía superarlo, que el miedo era “tan natural, como innecesario y controlable”.
Otra vez, me escabullí por unos pasillos antiguos y la vi llorar. Quise abrazarla, pero subestimé mi Consuelo y me volví en silencio. Fue algo así como el comienzo de su partida.
¿Tenía miedo, mi gran profesora, ese día? Confío en que supo controlarlo.
Ese año compartido, sumado a estas conversaciones casi minúsculas, hacen que te recuerde brillante y valiente. Estoy segura de que con esos colores también partiste.
Creo que no estoy triste, sólo es raro que sucedan estas cosas un poco injustas.
Reflexiono, quizá mañana tampoco esté quien me enseñó a escribir.
Así de importante fuiste.
sábado, 20 de febrero de 2010
Carta de un león a otro
Mi amado ángel:
¡Oh! Diosa de los celulares! ¡Oh! Gentil niña, frágil, destilando aromas inocentes! ¡Bienaventuradas seamos todavía! Maldigo con precocidad el día en que la adultez nos manche la cara con penas y escarmentemos juntas el pozo hasta el día del juicio final!
¡Oh! Compañera de alegrías! Damita idealista, colmada de propósitos y bonanzas!
Hágase presente la mesura en este mensaje, os advierto con seriedad mi demanda que amalaya, se reconozca hoy y perdure para siempre.
Os suplico Reina de febrero, misericordia para este sucio roedor que no hace más que pellizcar sus culpas en su cuerpo viejo y atontado por tanta imprudencia.
Ruégole me brinde el amparo necesario para apaciguar mis lamentos perdonando mi ausencia, que poco aportaría a esa celebración deliciosa.
¡Oh! dueña de mi alma, merecedora de mi expiración, espero no importunar en su día intentando justificar mis actos bellacos y despiadados.
No es traición lo que acontece sin querer, ni infidelidad a nuestro parentesco honorable, Dios posea en sus lupas la verdad y pregúntale, sino es cierto que entregaría a mis propios hijos en tu voluntad.
Deseo con mis vísceras tristes que logres, espécimen mojado en magnificencia, vislumbrar sin telones perniciosos la honestidad deste recado que tanto me ha significado hacerle llegar.
Clemencia, y muy feliz día.
quiérola en demasía.
Consuelo.
¡Oh! Diosa de los celulares! ¡Oh! Gentil niña, frágil, destilando aromas inocentes! ¡Bienaventuradas seamos todavía! Maldigo con precocidad el día en que la adultez nos manche la cara con penas y escarmentemos juntas el pozo hasta el día del juicio final!
¡Oh! Compañera de alegrías! Damita idealista, colmada de propósitos y bonanzas!
Hágase presente la mesura en este mensaje, os advierto con seriedad mi demanda que amalaya, se reconozca hoy y perdure para siempre.
Os suplico Reina de febrero, misericordia para este sucio roedor que no hace más que pellizcar sus culpas en su cuerpo viejo y atontado por tanta imprudencia.
Ruégole me brinde el amparo necesario para apaciguar mis lamentos perdonando mi ausencia, que poco aportaría a esa celebración deliciosa.
¡Oh! dueña de mi alma, merecedora de mi expiración, espero no importunar en su día intentando justificar mis actos bellacos y despiadados.
No es traición lo que acontece sin querer, ni infidelidad a nuestro parentesco honorable, Dios posea en sus lupas la verdad y pregúntale, sino es cierto que entregaría a mis propios hijos en tu voluntad.
Deseo con mis vísceras tristes que logres, espécimen mojado en magnificencia, vislumbrar sin telones perniciosos la honestidad deste recado que tanto me ha significado hacerle llegar.
Clemencia, y muy feliz día.
quiérola en demasía.
Consuelo.
martes, 2 de febrero de 2010
nada
Prefiero que se queden con mi espalda, que me dejen los ojos, que se alejen de mi pecho, que allí siento, que aquí observo, que los brazos están de más; si puedo sentir con la boca y cubrirme con los dientes, mirá, hasta les regalo mis pies, que para andar tengo la mente y las alas, que no las pueden ver, son para ellos estáticamente invisibles.
Guardaditos en el cajón, el ataúd navideño a donde se arrojan leñas tristes en ninguna ciudad de la zona, abandónenlos ahí, prometo no ir a buscarlos, doy mi palabra: me conservaré inmóvil, sin pensar siquiera en mi condición de ser sujeta a la extravagancia.
Soy ajena al dolor, a la forma, a lo concreto del hurto, quiero que sea ahora, debo leer en paz, reconciliarme con mis restos, mis átomos náufragos.
Guardaditos en el cajón, el ataúd navideño a donde se arrojan leñas tristes en ninguna ciudad de la zona, abandónenlos ahí, prometo no ir a buscarlos, doy mi palabra: me conservaré inmóvil, sin pensar siquiera en mi condición de ser sujeta a la extravagancia.
Soy ajena al dolor, a la forma, a lo concreto del hurto, quiero que sea ahora, debo leer en paz, reconciliarme con mis restos, mis átomos náufragos.
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